Mido el embudo de venta de tu empresa etapa por etapa y te digo dónde se cae.
La mayoría de los negocios saben cuántos clientes cierran y cuánto facturan. Muy pocos saben en qué punto exacto pierden a los demás.
Mi trabajo es recoger los datos de cada etapa del proceso comercial —de dónde entra cada oportunidad, cuánto tarda en contestarse, en qué paso se enfría, qué porcentaje llega a cerrar— para poder señalar el cuello de botella con un número delante, y no con una intuición.
Y después automatizar lo que se pueda automatizar, para que el problema no vuelva por falta de tiempo.
El problema que resuelvo
Una empresa con un proceso de venta que ya funciona suele tener el mismo conjunto de puntos ciegos:
- No sabe de qué canal vienen los clientes que de verdad compran, solo de dónde vienen los contactos.
- No mide cuánto se tarda en responder a una oportunidad, cuando ese tiempo es uno de los factores que más pesan en si se cierra o no.
- Pierde oportunidades por no hacer seguimiento, y no hay forma de saber cuántas.
- Tiene los datos repartidos entre una hoja de cálculo, un móvil y la cabeza de quien vende.
- Toma decisiones sobre publicidad sin saber qué campaña trajo ventas y cuál solo trajo ruido.
Mientras eso sigue así, cada euro de más en captación amplifica una fuga en vez de corregirla.
Cómo trabajo
Levantar el embudo real
Antes de proponer nada, se dibuja el proceso tal como es hoy: por dónde entra cada oportunidad, quién la atiende, qué pasos da y dónde se pierde el rastro.
Instrumentar la medición
Se empieza a registrar cada etapa con fecha, origen y resultado. Esto es lo que convierte «creo que perdemos gente en el seguimiento» en «el 40% de las oportunidades no recibe un segundo contacto».
Analizar y priorizar
Con los datos de varias semanas se identifican los cuellos de botella y se ordenan por lo que cuesta cada uno. Se ataca el más caro, no el más visible.
Automatizar los procesos
Lo repetitivo se automatiza: el registro de oportunidades, los seguimientos que se olvidan, la respuesta inicial, los recordatorios de cita. El objetivo es que el proceso no dependa de que alguien se acuerde.
Revisar con los números delante
Cada mes se compara el antes y el después de lo que se cambió. Lo que no movió una métrica se retira; no se acumulan herramientas por acumular.
WhatsApp como parte del proceso
Por qué importa
En España, la mayor parte de las conversaciones comerciales de las pymes ocurren por WhatsApp. Es donde entra la consulta, donde se responde y donde se cierra o se pierde la venta.
Eso significa que un embudo que no mide lo que pasa en WhatsApp no está midiendo su parte más decisiva.
Por eso el servicio incluye, cuando el cliente lo autoriza, conectar su propia cuenta de WhatsApp Business al sistema de medición: para registrar tiempos de respuesta, seguimientos pendientes y resultados de cada conversación, y para automatizar la atención inicial y los recordatorios.
Cada empresa conecta su propia cuenta y sus propios datos. La información de un cliente no se mezcla con la de otro, y cada uno puede revocar el acceso cuando quiera.
Con quién trabajo
Empresas y profesionales que ya venden y quieren dejar de improvisar el proceso: servicios, formación, consultoría, salud, y en general cualquier negocio donde la venta pase por una conversación y no por un botón de compra.
Trabajo con un número limitado de clientes a la vez, porque instrumentar un embudo bien requiere entrar en el detalle de cada negocio.
Quién está detrás
Manuel Herrera García. Profesional independiente con domicilio de actividad en Granada, España.
Llevo los proyectos personalmente. No hay equipo comercial ni intermediarios: cada cliente habla conmigo desde la primera conversación.
Cómo empezar
El primer paso es siempre una videollamada sin coste para ver tu proceso actual y si tiene sentido trabajar juntos. Si no lo tiene, se dice.
Correo: manu@causandosilencio.com
Horario de atención: de lunes a viernes, de 9:00 a 19:00 (hora peninsular española)
Escríbeme contando cómo vendes hoy y te respondo con los siguientes pasos.